Publicaciones de la propaganda de guerra alemana

Por Gregorio Torres Gallego.

Si bien el uso masivo de la propaganda como arma auxiliar ya era algo corriente en la historia, nunca antes de 1939 habían existido tantos recursos al alcance de los gobiernos contendientes para poder trasladar sus mensajes a la población. En el Tercer Reich, donde existía un ministerio específico dedicado a la Propaganda que estuvo siempre dirigido por Paul Joseph Goebbels, los resultados obtenidos en este campo fueron espectaculares.

Las primeras publicaciones publicadas directa o indirectamente por el partido nacionalsocialista habían servido durante los años Veinte y principios de los Treinta para facilitar la toma del poder en 1933. Una vez asentado Hitler en la cancillería, en los años previos a la guerra ya se había adoctrinado a marchas aceleradas a la población en todo lo referido a la ideología nazi y se fue preparando a la opinión pública para la llegada del conflicto. Después del 1 de septiembre de 1939, el mensaje se diversificó, difundiendo una visión heroica y romántica de los combates y recalcando la superioridad material, técnica y moral del soldado alemán.

Con este presupuesto de partida se persiguió influenciar tanto a la propia opinión pública alemana como a la de los territorios ocupados, sin olvidar a los países neutrales. Para ello no se reparó en gastos. Se recurrió a emisiones radiofónicas, a la edición de posters, folletos y otros materiales de consumo rápido y, cómo no, a la publicación de libros y revistas de gran calidad, traducidos a multitud de idiomas y distribuidos en enormes cantidades por el mundo entero. Para diseñar estos documentos se recurrió a los mejores técnicos del país y no se dudó en contratar a personal extranjero para conectar mejor con los pueblos hacia los que se quería dirigir el mensaje. Al margen de los funcionarios del partido y de las fuerzas armadas, que actuaban como censores e ideólogos que daban el visto bueno a los trabajos, se contaría también con los más reputados publicistas, fotógrafos, e ilustradores de Alemania, que en muchos casos fueron incorporados a la plantilla de las compañías de propaganda de las fuerzas armadas como destino militar durante su servicio militar.

Dentro del amplio catálogo de material impreso aparecido como fruto de este proceso nos encontramos con revistas ilustradas de extraordinaria calidad que, al servicio de los intereses bélicos y propagandísticos del Tercer Reich, se mostraron como dignas continuadoras de las numerosas publicaciones periódicas ilustradas que ya existían en la Alemania de la preguerra, algunas de las cuales ya estaban dedicadas a ensalzar el papel de los ejércitos germanos, como es el caso de Der Adler, dedicada a las fuerzas aéreas, Die Kriegsmarine, a la marina de guerra, o Die Wehrmacht, que repasaba la actualidad del conjunto de las fuerzas armadas.

Pero la contienda trajo consigo también la edición de nuevas publicaciones, entre las que destacaremos Signal, revista ideada por Paul Leverkuehn orientada exclusivamente hacia el mercado exterior, es decir, sin distribución sistemática en el interior de Alemania. Signal fue un medio de comunicación propio de la Oficina de Propaganda de la Wehrmacht (Fuerzas Armadas alemanas) y nunca estuvo controlado por el ministerio de Goebbels, comenzando a publicarse en abril de 1940. Se convirtió inmediatamente en la más famosa revista de propaganda de los ejércitos germanos durante la II Guerra Mundial, llegando alcanzar tiradas de más de 2.500.000 ejemplares. Se tradujo a 26 lenguas distintas y en total se editaron 112 números, aunque el último de ellos (abril de 1945) no llegó a distribuirse. El propio Hitler autorizó el suministro de papel para que siguiese publicándose hasta los últimos días del régimen.

En España aparecieron ediciones bilingües o en castellano tanto de Signal como de Der Adler y de ASPA (Actualidades Sociales y Políticas de Alemania), que fueron distribuidas con regularidad y a precios muy asequibles hasta que los alemanes fueron expulsados de Francia, existiendo un gran número de suscriptores que recibían directamente sus revistas en casa por correo. Algo más difícil fue conseguir en nuestro país ejemplares de otras grandes publicaciones de propaganda nacionalsocialista, como Die Woche o Volk und Reich, a pesar de que alguna de ellas, como por ejemplo Freude und Arbeit, incluían algunas páginas y pies de foto en español.

Hoy los precios que alcanzan los ejemplares de estas publicaciones varían enormemente según de cual se trate, influyendo también decisivamente el número de que se trate, el estado de conservación, etc. Podemos encontrar aun muchas de ellas con precios en torno a los 5-10 euros, pero como en todo, la oferta y la demanda son las que mandan.

 

publicaciones_propaganda_alemana

La producción editorial de la propaganda alemana entre 1939 y 1945 fue enorme. A España llegó buena parte de este material, con excelentes calidades y muy buenas traducciones al castellano.

Publicado en Historia.