Medalla de la Campaña de la División Azul instituida por el gobierno español

Por Gregorio Torres Gallego. Extraído del libro Militaria de la División Azul, Galland Books.

Antes de que Hitler instituyese una condecoración específica para premiar a todos los combatientes que formaron parte de la División Azul, el gobierno español mediante un Decreto Reservado firmado por el Ministro del Ejército y el propio Caudillo el 9 de noviembre de 1943, había instituido la llamada Medalla de la Campaña de la División Española de Voluntarios en Rusia que se repartió también entre todos los miembros de la Legión y de las Escuadrillas Azules.

Para elegir su diseño se convocó un concurso de ideas, resultando finalmente elegido el proyecto presentado por el capitán Guzmán, consistente en un águila de San Juan troquelada con las alas abiertas, sobre cuyo pecho se colocó una Cruz de Hierro alemana en negro con la esvástica en el centro. Tras la Cruz aparecen por arriba y abajo las cinco flechas de Falange. El águila iba colocada sobre una cadena y sobre el conjunto aparece la corona imperial. En el reverso, circundado por la cadena que también se distinguía en el anverso y que aparece rota simbólicamente en su parte inferior, se coloca como motivo central el castillo o kremlin de Novgorod y, bajo éste, la inscripción “Rusia 1941”, con la corona imperial de nuevo en la parte superior. La altura es de 45 milímetros desde la corona hasta la punta de la cola del águila y de 35 milímetros en su punto de mayor anchura. Todo el conjunto es gris-plata, con la excepción ya comentada de la Cruz de Hierro, aunque en algunos ejemplares la capa de barniz que la protegía es de una calidad totalmente distinta al de la mayoría, oxidándose con un tono muy rojizo. Sobre la corona se colocó un barrita metálica en forma de trapecio invertido por donde pasaba la cinta, que será blanca, con los colores nacionales de España en su canto izquierdo y los de Alemania en el derecho. Parece ser que fue deseo expreso del general Muñoz Grandes el hecho de que figurase en esta condecoración tanto la Cruz de Hierro como las flechas falangistas, y el propio Franco fue quien dio el visto bueno a la idea a finales de 1942, aunque fue preciso pedir autorización expresa al gobierno alemán para reproducir en una medalla española la Cruz de Hierro.

En principio se pensó entregar una medalla sencilla fabricada en una sola pieza para tropa y una más elaborada, con el mismo diseño pero manufacturada en tres piezas, para la oficialidad. La medalla para tropa se encargó en exclusiva a la empresa Díez y Compañía, de Madrid, que las confeccionó en latón plateado y las entregó en una cajita de cartón con unas medidas aproximadas de 90x45x15 milímetros de color blanco, que con el tiempo ha tomado un tono beige. En las caras de la caja aparecen las inscripciones “Ministerio del Ejército – Medalla Conmemorativa” “Medalla de Tropa – Donativo del Ministerio del Ejército” “Fabricantes Exclusivos Díez y Compañía S.A. Madrid” “Prohibida su venta – Exclusiva”. Del reparto se encargaría la Oficina de Representación de la División Española de Voluntarios con la colaboración de los Gobiernos Militares de las distintas regiones de España.

Reverso de la medalla para tropa modelo “Sáez”

El proyecto de medalla para oficiales, acabó descartándose y fue el taller madrileño de Rokiski el que privadamente confeccionó un modelo más sofisticado para los oficiales, si bien se vendía a todo el que quería comprarla. Las últimas indagaciones de nuestro amigo Angel Pinilla demuestran que la confección de medalla por parte de Rokiski comenzó nada más terminar la guerra, y estuvo muy limitada, existiendo dos modelos con leves variaciones, que se confeccionaba en cuatro y cinco piezas (cruz, anverso y reverso de la cadena-guirnalda, águila y kremlin, con las anillas por separado).  Cerrado el taller de Rokiski, con menos de 400 piezas producidas, fue Celada, sito en la Calle Mayor de Madrid, quien tomó el testigo en la fabricación de estas exquisitas piezas, fabricadas siempre de latón plateado,  mucho más pesadas que las de Díez (24 gramos frente a 15). Parece ser que Celada llegó a producir otras 500-600 piezas, con troqueles distintos a los de Rokiski y con una construcción en tres piezas, que se pusieron a la venta y fueron adquiridas poco a poco por quien tuvo a bien pagar su precio, siendo lo normal que fueran a parar a manos de oficiales.

Se han encontrado algunas variantes muy raras en plata de ley.

Anverso de la medalla para oficiales fabricada en tres piezas por la firma Celada

Con el tiempo surgió una creciente demanda de Medallas de la Campaña de la División Azul y fueron al menos otros tres los fabricantes que sucesivamente fueron ofertando nuevas acuñaciones de esta pieza para los veteranos. Los talleres madrileños de Sáez, Eugenio Díaz y Casa Flandes sacaron al mercado sus copias en los años 50, 60 y 70, con modelos que incluían ligeras variaciones frente al de Díez. En algunos casos, para abaratar costes, estas piezas se vendieron sin que se terminaran los espacios troquelados entre las alas y en las patas del águila, existiendo también distintos acabados y brillos para la misma pieza.

Dichas versiones tienen un valor histórico que nada tiene que ver con las fabricadas desde mediados los años 80 hasta la actualidad, que son meras copias de las anteriores, incluyendo  reproducciones de la de tres piezas, y que han ido apareciendo en el mercado con la única vocación de atender, y a veces engañar, a los coleccionistas.

También hay que dejar muy claro que esta Medalla jamás fue fabricada en Alemania durante la guerra, a pesar de lo que ha venido afirmándose en el pasado.

Para una mejor comprensión del proceso de creación de esta recompensa recomendamos el excepcional trabajo de Angel González Pinilla y Antonio Barrena Medallas Conmemorativas de la División Azul, Gutiksland, Madrid, 2018.

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