Medalla Conmemorativa para los Voluntarios Españoles en la Lucha contra el Comunismo

Por Gregorio Torres Gallego. Extracto corregido del libro Militaria de la División Azul, Galland Books. Valladolid, 2011. 

Esta es una de las más curiosas condecoraciones del Tercer Reich, ya que, con carácter totalmente excepcional, Adolf Hitler decidió crear una medalla específica para premiar a los soldados de una nacionalidad concreta dentro de todo el catálogo de voluntarios europeos que le apoyaron, casi siempre voluntariamente, en su lucha contra la dictadura comunista implantada en la antigua Unión Soviética.

Como es bien sabido, el gobierno de España ya había decidido instituir una medalla para conmemorar la campaña de Rusia a pesar de que las tropas españolas allí destacadas no dependían teóricamente del Ejército Español, aunque muchos de sus componentes salieron de sus filas, pero lo realmente inesperado fue que los alemanes se decidieran a otorgarle también una condecoración específica a los miembros de la División Azul, máxime cuando Franco había decidido ya a finales de 1943 retirar a la inmensa mayoría de los combatientes españoles del Frente del Este, cuando más los necesitaban sus camaradas germanos.

Aun así, Hitler instituyó el 3 de enero de 1944, la Erinerungsmedaille für die spanischen Freiwilligen im Kampf gegen den Bolchewismus (Medalla Conmemorativa para los Voluntarios Españoles en la Lucha contra el Comunismo). Este honor no se lo concedió el Tercer Reich a ningún otro contingente de soldados extranjeros aliados de Alemania, viniendo a reflejar claramente la alta estima que profesaba el Führer al soldado español.

Todos los antiguos miembros de la División Azul, el personal del Ejército del Aire que estuvo destinado en las cinco Escuadrillas Azules, así como todos los soldados de la Legión Azul que no habían llegado a formar parte de la Blau, serían los destinatarios de este premio. Sin embargo, no consta que fuera entregada a los marineros españoles que por distintos motivos vistieron el uniforme de la Kriegsmarine, ni tampoco, por supuesto, a los voluntarios que se enrolaron en las Waffen SS sin autorización del gobierno español. Así pues, en total se entregaron más de 45.000 medallas.

De diseño circular, con un peso de 11´5 gramos, un diámetro de 32´6 y un grosor de 1´9 milímetros, lleva en su anverso dos escudos apuntados, en los que se distinguen a la izquierda el águila de la Wehrmacht y a la derecha el yugo y las flechas de Falange Española (en realidad en lugar de un yugo el diseñador alemán colocó un lazo por error). Sobre los escudos aparece un casco alemán, debajo de ellos una esvástica sobre un ramo de laurel y, detrás de los mismos, colocada horizontalmente, una espada con la empuñadura hacia la izquierda. En el reverso figura la inscripción DIVISION ESPAÑOLA DE VOLUNTARIOS EN RUSIA, bajo la cual se encuentran un ramo de roble y otro de laurel con una pequeña Cruz de Hierro. La medalla está confeccionada siempre en una aleación de zinc y lleva un baño dorado de laca Mittelgold, que se ha ido perdiendo en muchos casos con el paso de los años, dejándole un aspecto grisáceo muy apagado y deslucido. La cinta es similar a la de la Cruz de Hierro de 2ª Clase, con la inclusión de una línea amarilla de 4 mm de anchura justo en el centro. Se entregaba en un sobre de papel color marrón claro, con el nombre de la medalla impreso en alemán y, en muchos casos, sello del fabricante en el reverso.

Según los archivos de la Cancillería se encargaron en total 60.000 ejemplares, encargados todos ellos a la firma Deschler & Sohn de Munich a través de tres contratos diferentes. Esta empresa marcó algunas de sus piezas con un pequeño “1” en la anilla, dejando otras sin marcar, lo que ha creado la opinión de que las no marcadas fueron encargadas a empresas como Steinhauer & Lück y W. Deumer. Estudios pormenorizados de todas las piezas alemanas llegadas a nuestro poder nos permiten descartar esta última hipótesis, afirmando sin lugar a dudas que todas las piezas alemanas de época fueron confeccionadas por Deschler. Esta opinión la comparte también el eminente estudioso de la Blau Angel Pinilla en su interesante y completa monografía sobre este asunto. (Medallas Conmemorativas de la División Azul, Editorial Gutiksland. Madrid, 2018).

Ya en España, años después de que acabase la guerra se hicieron diversas reproducciones para los veteranos que demandaban piezas de repuesto. Todas ellas se acuñaron en bronce y tienen menor interés para el coleccionista, aunque su valor histórico es indudable. Este tipo de piezas se han seguido fabricando prácticamente hasta el presente, por lo que hay que tener cuidado para poder distinguir las medallas de repuesto de las que se siguen haciendo aun hoy día, a veces con los mismos troqueles, para engañar a los coleccionistas.

Con la excepción de los miembros de la Legión Azul, a quienes se les entregaron sus medallas durante los días en que estaban concentrados esperando su repatriación, los veteranos españoles recibieron estas recompensas ya en nuestro país, pues la condecoración fue instituida y fabricada cuando la Blau ya había sido disuelta y cuatro de las cinco Escuadrillas Azules ya habían retornado. Su distribución corrió a cargo de la embajada alemana en Madrid, que las repartió con ayuda de la Oficina de Representación de la División. Como curiosidad diremos que los certificados de concesión de esta medalla se dataron en su gran mayoría en los primeros días de diciembre de 1943, cuando todavía ni siquiera se había publicado la orden de institución de la misma. Obviamente los diplomas se imprimieron al menos un mes después. Suponemos que se decidió datarlos a principios de diciembre de 1943 para que constara que se habían concedido antes de la División Azul se disolviese oficialmente. Los certificados de los miembros de la Legión Azul, por su parte, se dataron con fecha de marzo de 1944.

Medallas fabricadas en España mucho después de que acabase la guerra para repuestos de las piezas entregadas a los exconbatientes de la División Azul

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