La Cruz de Hierro de 1939

Texto y fotografías extraídos del libro Condecoraciones del Tercer Reich, Editorial Galland Books, de Gregorio Torres Gallego

La Cruz de Hierro, en sus diferentes categorías, es la más famosa de todas las condecoraciones alemanas. Su artístico diseño y su omnipresencia en películas y fotografías de las dos guerras mundiales la han convertido en un icono del siglo XX y en el objeto más reconocible de cuantos pueblan las colecciones de militaria del mundo entero.

Instituida originalmente por Federico Guillermo III de Prusia en 1813 y diseñada por el arquitecto Karl Friedrich Schinkel, empezó a concederse en las últimas fases de las guerras napoleónicas. Reinstituida en la contienda franco-prusiana de 1870 y durante la I Guerra Mundial, en 1939 Hitler decidió volver a otorgarla como premio al valor para sus soldados, pero con algunos cambios en su diseño original, introduciendo la esvástica en el centro y la fecha “1939” en el pie. Para premiar los méritos más destacados se creó la cruz de Caballero de la cruz de Hierro, a la que se le podrían ir añadiendo las Hojas de Roble, las Espadas y los Brillantes. También se instituyeron pasadores en forma de águila para distinguir a los soldados que ya la habían conseguido en la I Guerra Mundial y volvían a lograrla entre 1939 y 1945. Se otorgaron en torno a 2.300.000 cruces de Hierro de segunda clase, 300.000 de 1ª Clase y 7.000 cruces de Caballero.

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Cruces de Hierro de primera y segunda clase con pasadores de repetición, diploma de concesión y sobre original. Podemos ver ejemplares de las dos guerras mundiales.

Cruz de Hierro de 2ª Clase

De sus diversas categorías, fue la de segunda clase la concedida con mayor frecuencia. Abreviadamente conocida como la EKII (Eisernes Kreuz II Klase), era el escalón más bajo de la Cruz de Hierro. Su diseño fue modificado ligeramente al comenzar la Segunda Guerra Mundial, añadiéndosele en el centro una esvástica y en la base del brazo inferior la fecha de reintroducción de la condecoración (1939). El reverso del núcleo pasó a ser plano, con la salvedad de la fecha de institución de este galardón (1813), que aparecía grabada en el brazo inferior. Por otra parte, Hitler decidió cambiar los colores de la cinta, que pasaron a ser negro, blanco y rojo, e incrementar las dimensiones de la Cruz, que medirá ahora 44 milímetros frente a los 42 que había tenido hasta entonces.

Aunque fue fabricada por más de cuarenta firmas distintas, que en muchos casos dejaron su marcaje en la anilla en forma del número que le correspondía en el listado de la LDO, todos los troqueles fueron moldeados por los maestros de la casa Steinhauer & Lück, lo que también ocurriría para las demás categorías de la condecoración. El proceso de fabricación estándar consistía en la unión de las dos estructuras exteriores de níquel, que al soldarse en sus extremos dejaban fijo el núcleo de hierro lacado en negro. Después se soldaba el anillito superior, en el cual se insertaba un aro mayor, que es por donde se pasaba la cinta.

Existieron diversas variantes introducidas en el primer año de la guerra, desde un modelo sobredimensionado que llegaba a medir 47 milímetros de envergadura hasta uno con formas más esbeltas, denominado “tipo Schinkel”, más parecido en sus proporciones a los ejemplares de la I Guerra Mundial.

Se podía obtener tanto por el valor acreditado ante el enemigo como por los méritos contraídos por la unidad que estuviera al mando del receptor. La EKII se concedió también de manera automática a los soldados heridos de gravedad por fuego enemigo a partir del 1 de junio de 1940.

Con todo esto, se calcula que el total de Cruces concedidas en esta categoría pudo alcanzar los tres millones, entre los que se encontraron decenas de miles de extranjeros al servicio de Alemania y  personal civil.

Todas las EKII fueron entregadas junto con un certificado de concesión, normalmente tamaño cuartilla,  y, casi siempre, con un sobre de papel beige o azul donde aparecía impreso el nombre de la condecoración. La Cruz propiamente dicha sólo se lucía el día de su entrega o cuando el receptor portaba el pasador de gala, pues lo normal era que se llevase sobre el uniforme tan solo la cinta, que se pasaba diagonalmente por el segundo ojal de la guerrera.

Cruz de Hierro de 1ª Clase

Esta categoría de la Cruz de Hierro, conocida abreviadamente como EKI, es similar en diseño y medidas a la 2ª Clase, pero al ir prendida directamente del bolsillo izquierdo de la guerrera tiene el reveso completamente plano y en él va situado un alfiler con su enganche, que suelen ser bastante robustos. Muchas de estas cruces llevaban el número LDO del fabricante en el reverso o sobre el propio alfiler, pero la mitad de las fabricadas, aproximadamente, quedaron sin marcar. Se pueden encontrar más de treinta marcajes distintos en este tipo de piezas, con la peculiaridad de que en ningún caso se grabó ni el nombre ni las iniciales del fabricante.

El proceso de fabricación era muy similar al del modelo de la EKII, aunque existieron algunas variaciones. Así hubo algunos fabricantes que introdujeron modelos convexos de la pieza, que acabaron siendo prohibidos. También se manufacturaron muchas cruces con un sistema de agarre consistente en un tornillo, que iba fijado al reverso y que se sujetaba al uniforme con una placa que se le enroscaba desde el interior de la guerrera. No faltaron tampoco las variantes “tipo Schinkel”, ni las de núcleo de bronce o latón para miembros de la marina y, finalmente, para uso diario se podían adquirir ejemplares bordados en hilo metálico, que no tuvieron mucho éxito.

La EK I sólo se podía conseguir por los méritos acreditados por la unidad al mando del condecorado o por actos de valentía (uno excepcional o varios consecutivos de menor trascendencia, como el derribo de aviones, la destrucción de tanques o el hundimiento de buques), repartiéndose a lo largo de la contienda un total aproximado de trescientos mil ejemplares, aunque se llegaron a fabricar más de quinientas mil.

Cada Cruz de Hierro de 1ª Clase se entregaba con un diploma similar al de la EK II e iba metida en su caja, fabricada en cartón con forro exterior negro e interior en símil de seda blanca, llevando grabada sobre la tapa la silueta de esta recompensa.

En otros apartados estudiaremos los pasadores de repetición que se entregaron a los militares que habiendo conseguido la Cruz de Hierro en la I Guerra Mundial volvieron a lograrla en la II, así como la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro.

Si están interesados en adquirir algún ejemplar original garantizado de esta condecoración no duden en contactarnos.

Publicado en Piezas.