Hitlerjugend (La Juventud Hitleriana y su contribución al esfuerzo bélico alemán)

Por Gregorio Torres Gallego. Extraido del Diccionario del Tercer Reich, Tikal Ediciones Susaeta. Madrid, 2008.

La Juventud Hitleriana (Hitler-Jugend) fue la organización juvenil básica del partido nazi desde sus primeros tiempos hasta el final de la II Guerra Mundial. De ella acabaron dependiendo todas las agrupaciones específicas de niños y jóvenes de Alemania y de todos los territorios anexionados al estado germano con edades comprendidas entre los doce y los veintiún años.

Sus orígenes se remontan a marzo de 1922, fecha en que apareció en el periódico nacionalsocialista Völkischer Beobachter un artículo que hablaba de la constitución de una sección especial dentro del NSDAP para chicos de 14 a 18 años. En 1923 sus primeros miembros fueron presentados públicamente con la denominación Jungsturm Adolf Hitler (Cuerpo de Asalto Juvenil Adolf Hitler), quedando al mando de Gustav Lenk, quien desplegaría todas sus habilidades organizativas para poner en pie la nueva agrupación. No obstante, la ilegalización del NSDAP tras la intentona de golpe de estado de Hitler en noviembre de 1923 hizo baldíos sus esfuerzos.

Desfile de los abanderados de las diferentes unidades regionales de la Juventud Hitleriana

Tras el periodo de prohibición, la sección juvenil nazi reaparece en 1925 bajo la dirección de Edmund Heines, pasando a depender de las Secciones de Asalto (SA). Fue ese mismo año cuando quedó establecida definitivamente la denominación Hitler-Jugend, asumiendo a continuación el mando Kurt Gruber. Fue Gruber quien verdaderamente sacó a la Juventud Hitleriana de las catacumbas y la convirtió en un gran grupo. Creó un cuerpo de líderes independientes de las SA, una sección femenina (Bund Deutscher Mädel, BDM o Liga de Muchachas Alemanas) y otra infantil, para niños de 10 a 14 años, que tomaría más adelante el nombre de Pueblo Joven (Jungvolk). A pesar de las injerencias de las SA y de las víctimas causadas en sus filas por el acoso de los grupos paramilitares de extrema izquierda, la Hitler-Jugend siguió creciendo hasta que, en 1931, Gruber es desplazado de su puesto por el carismático Baldur von Schirach, que asumió el control del movimiento juvenil nazi al completo, incluyendo a la Liga de Estudiantes Nacionalsocialistas (NSDStB). Coincidiendo con los grandes éxitos electorales del NSDAP, se registró entonces un crecimiento acelerado de la organización, pasando a contar con 200.000 socios en 1932. En aquellos años previos a la toma del poder, colaboró en todo tipo de actividades propagandísticas del partido, participando incluso en las peleas callejeras contra sus rivales políticos, lo que acabó por determinar que la entidad fuera nuevamente ilegalizada. Al llegar los nazis al poder, comenzaría la prohibición de los demás movimientos juveniles o su absorción por parte de la Juventud Hitleriana, siendo nombrado von Schirach, en julio de 1933, jefe nacional de toda la juventud alemana. Un año después, la organización dejó de depender de las SA y, en 1936, se hizo obligatoria la militancia en sus filas para todos los jóvenes alemanes no judíos. Así, dependiendo del sexo y la edad, los niños y adolescentes alemanes quedaron encuadrados en el Jungvolk (niños de 10 a 14 años), la Jungmädelbund (Liga de Jovencitas, de 10 a 14), la Hitler-Jugend propiamente dicha o Kern Hitler-Jugend (chicos de 14 a 18), la Bund Deutscher Mädel (chicas de 14 a 18) o “Fe y Belleza” (Glaube und Shönheit, chicas de hasta 21 años). También se llevaron entonces a cabo diversas campañas anuales, celebrándose el Año de la Formación en 1934, el Año de la Preparación Física en 1935, el Año del Jungvolk en 1936, etc. Durante el tiempo que medió entre la toma del poder por parte de Hitler y el estallido de la guerra, su programa habitual se centraba en la realización de actividades deportivas, campamentos y marchas, con muy poco tiempo dedicado a la formación ideológica y premilitar. Se creó un servicio de seguridad interna (HJ-Streifendienst) y ramas especializadas para los aficionados a la aviación (Flieger-HJ), navegación (Marine-HJ), mecánica (Motor-HJ) y comunicaciones (Nachrichten-HJ), que sirvieron como cantera para el alistamiento en las fuerzas armadas. Cuando llegó la guerra, los jóvenes alemanes sufrieron una creciente movilización participando tanto en tareas de apoyo en retaguardia como empuñando las armas para contener los ataques enemigos, sobre todo en la última fase de la contienda. Incluso su líder,  von Schirach, marchó al frente, siendo sustituido hasta el final de la guerra por Arthur Axmann, un joven dirigente juvenil que acababa de volver del Frente del Este con un  brazo amputado tras sufrir severas heridas en combate.

Y es que, como ocurre en casi todas las guerras, los niños fueron las grandes víctimas de la contienda. Decenas de miles de alemanes menores de edad perecieron a consecuencia de los bombardeos aéreos y de los combates que se produjeron sobre suelo alemán. Pero su papel durante el conflicto no fue siempre pasivo.

En los primeros años de la guerra, los miembros de las organizaciones juveniles prestaron servicios poco relacionados con el ámbito militar, limitándose a tareas como el reparto de correo, distribución de víveres o recogida de chatarra, ropa y otras materias primas. Además, ante la carencia de obreros, los jóvenes de la Juventud Hitleriana se hicieron cargo de muchas faenas agrícolas e industriales y miles de chicas fueron enviadas a trabajar en estaciones ferroviarias y aeródromos, o ayudaban en hogares donde las mujeres trabajaban fuera de casa.

Al incrementarse los ataques aéreos sobre Alemania, muchísimos adolescentes de ambos sexos pasaron a depender de la Luftwaffe, desempeñando diversas funciones dentro de la red de defensa aérea. Muchos servirían directamente en las piezas antiaéreas, mientras otros realizaban misiones de observación y manejaban reflectores o aparatos de comunicación. Tras cada bombardeo enemigo, las escuadras locales de ambos sexos tomaban la manguera o la pala para colaborar en tareas de desescombro y apoyo a bomberos, socorriendo víctimas y buscando alojamiento para los damnificados.

Niños de la Juventud Hitleriana organizan el reparto de alimentos en una ciudad alemana en la fase final de la guerra.

No obstante, la imagen más conmovedora de la participación de la Juventud Hitleriana en la II Guerra Mundial la protagonizaron los escolares uniformados que se enfrentaron a las tropas enemigas defendiendo sus ciudades frente al imparable avance de aliados y soviéticos. El caso más paradigmático lo encontramos en la 12. SS Panzer-Grenadier-Division “Hitlerjugend” (12ª División SS de Granaderos Acorazados “Juventud Hitleriana”), compuesta mayoritariamente por reclutas de 16 y 17 años. Esta división llegó a disponer de casi 20.000 soldados, contando en su organigrama con el 12º Regimiento Acorazado SS, el 25º y el 26º Regimientos de Granaderos SS y el 12º Regimiento SS de Artillería Autopropulsada. Al margen de estas unidades, la división contaría con sus propios batallones de antiaéreos, zapadores, reconocimiento, sanidad y transmisiones. En la primavera de 1944 disponía de 160 modernos carros de combate, 60 cañones de asalto, una compañía de lanzacohetes y 300 vehículos blindados de transporte y reconocimiento.

Tras un largo periodo de instrucción en Bélgica y Francia, fue destinada a cubrir una de las posibles zonas de desembarco en la “Muralla del Atlántico”, precisamente al sur de las playas de Normandía, donde librarán feroces combates frente a las fuerzas anglocanadienses en junio de 1944. Tras batirse admirablemente en Caen, mantuvo abierta la boca de la bolsa de Falaise, permitiendo escapar a miles de camaradas de otras unidades germanas, replegándose a continuación hacia Alemania para recomponerse. La división “Hitler-Jugend” volvió al frente en diciembre de 1944 durante la ofensiva de las Ardenas, luchando encarnizadamente con fuerzas estadounidenses en el área de Bastogne. También combatirá a los soviéticos en Hungría y sus restos, que en abril de 1945 ascendía solamente a 500 hombres y un solitario tanque, acabaron peleando hasta su total aniquilación en los alrededores de Viena.

Cartel de reclutamiento de las Waffen SS dirigido a los jóvenes de la Hitlerjugend

Por otro lado, en octubre de 1944, se decretó la movilización de todo varón alemán mayor de 16 años y menor de 60, creándose así el Volkssturm (tropas populares de asalto). Aunque la mayor parte de esta fuerza de niños y viejos solamente se utilizó para cavar trincheras y levantar barricadas, en muchas ciudades del este de Alemania se enfrentó al Ejército Rojo y sufrió severas pérdidas. En Berlín, por ejemplo, miles de niños murieron empuñando lanzagranadas y viejos fusiles, aplastados por los tanques rusos mientras el cadáver de su Führer ardía en las puertas del búnker de la cancillería. Precisamente la última aparición pública de Hitler se produjo cuando abandonó su refugio para condecorar con la cruz de Hierro a varios niños de la Juventud Hitleriana, que se habían distinguido peleando contra los soviéticos en las calles de la capital.

Publicado en Historia.