Felgendarmerie, la Policía Militar Alemana

Por Gregorio Torres Gallego.  Extraido del artículo del autor publicado en la Revista Soldiers Raids nº 84 Septiembre 2002. Madrid.

Aunque tradicionalmente se ha venido obviando la contribución de la Felgendarmerie (policía militar alemana) a los éxitos cosechados por los ejércitos germanos, fueron estos hombres con su oscura labor los que garantizaron que el tráfico de personas, armas, vituallas y pertrechos continuase fluyendo a pesar de la guerra, manteniendo también el orden entre sus compañeros de armas, previniendo acciones de sabotaje, capturando desertores y espías y realizando otras muchas funciones que proporcionaban tranquilidad a las tropas y a la propia población civil en los territorios ocupados.

Su esforzado papel como fuerza encargada de mantener la disciplina entre la tropa le acarreó la incomprensión de muchos soldados de la Wehrmacht (Fuerzas Armadas alemanas) pero sus enemigos se percataron pronto de la importancia que tenían, llegando el Ejército Rojo a ofrecer 50.000 rublos de recompensa por la captura de cada Felgendarme.

Los orígenes de la policía militar de Hitler se remontan a 1938, cuando la guerra se hacía inminente y había que dotar a las fuerzas armadas de unidades específicas para el control de tráfico y el mantenimiento del orden. Nace así la Feldgendarmerie con unos efectivos iniciales que son tomados directamente de la policía civil. En el otoño de 1939, una vez ocupada Polonia, aumentaron las necesidades de personal para este cuerpo, por lo que hubo que recurrir a voluntarios del ejército de Tierra para cubrir las vacantes. Los nuevos policías militares eran enviados a dos academias de nueva creación que se instalaron en Praga y en Litzmannstadt (Gornau, Polonia) y que funcionaron durante el resto de la guerra.

Parche identificativo de la policía militar alemana portado en la manga izquierda del uniforme

El máximo responsable de la Felgendarmerie era un general de policía agregado al Oberkommando des Heeres (Alto Estado Mayor del Ejército). Tenía bajo su responsabilidad a los distintos batallones en que se estructuraba la policía militar alemana, que estaban mandados por un coronel y dependían directamente del estado mayor de cada uno de los ejércitos en que se dividía el Heer (Ejército de Tierra). Estos batallones se dividían en compañías y cada una de ellas era destinada a una división del ejército. Las citadas compañías, mandadas por un comandante o un teniente coronel, tenían la misión de asegurar y dirigir el tráfico durante los desplazamientos de su división, controlando también las carreteras y caminos en los territorios donde estuviera desplegada, tanto en el frente como en retaguardia. Cada compañía de Felgendarmerie se componía de una plana mayor (jefe, asistente, médico, dos administrativos y dos conductores) y tres pelotones de 30 hombres, a los que había que añadir el personal auxiliar (cuatro mecánicos, dos cocineros, armero, furriel, conductor de camiones y zapatero). Cada pelotón iba mandado por un oficial y constaba de 17 suboficiales y 13 conductores. Su equipo era similar al del resto de los miembros del ejército alemán, siendo identificados por la cinta marrón con la leyenda “Feldgendarmerie” que llevaban cosida en la bocamanga izquierda y por el emblema bordado de la policía alemana que portaban en ese mismo brazo. Además, como ya dijimos, estaban obligados a llevar colgada del cuello la gola metálica cuando estaban de servicio.

Al margen del control del tráfico militar, también investigaban los accidentes de tráfico donde se viesen envueltos vehículos o personal militar y perseguían cualquier acto punible que fuese cometido por la tropa. Esto conllevó que muchos policías militares cayeran en acto de servicio abatidos por disparos de sus propios camaradas de armas cuando intentaban evitar algún atropello cometido sobre la población civil en regiones ocupadas. Además, en el campo de batalla tenían obligaciones secundarias como por ejemplo preparar campos provisionales de prisioneros, retirar propaganda enemiga, combatir a los guerrilleros, registrar los cadáveres de amigos o enemigos recogiendo las armas, chapas de identificación y documentos, etcétera. Por supuesto, cuando la situación lo requería también tenían que empuñar las armas y luchar como simples soldados en el frente de batalla.

Tanto las Waffen SS como la marina y la aviación tuvieron también sus propias fuerzas de policía militar.

Por su parte, la División Azul, constituida por voluntarios españoles, llevó al Frente del Este como policías militares a Guardias Civiles en activo que se presentaron como voluntarios para acudir a Rusia, desarrollando una impecable labor de apoyo y control a sus camaradas.

Policía Militar española perteneciente a la División Azul, solicitando documentación a un grupo de soldados de la unidad.

Publicado en Historia.