Españoles de las Waffen SS en la Batalla de Berlín

Por Gregorio Torres Gallego

Extracto de los artículos publicados por el autor en los números 45 y 46 de la Revista Soldiers Raids (junio y julio de 1999) bajo el titulo genérico de Los Voluntarios Españoles de Hitler 1944-45.

Mucho se ha especulado sobre la presencia de unos doscientos soldados españoles que, vistiendo el uniforme de las Waffen SS, combatieron en el centro de Berlín poniendo su granito de arena en la infructuosa lucha para defender a la capital del Reich y al mismo Führer del aplastante avance del Ejército Rojo.

Las principales fuentes de que se dispone para el análisis de la unidad que, compuesta integramente por voluntarios españoles de las Waffen SS, combatió en la batalla de Berlín hasta su total aniquilación, conocida popularmente como la “Unidad Ezquerra”, provienen de los testimonios escritos legados por varios de sus supervivientes, como el propio Miguel Ezquerra Sánchez, el alférez Ocaña y otros varios cuyos recuerdos aglutina Fernando Vadillo en su célebre obra Los Irreductibles.  Pero estos testimonios directos son sumamente contradictorios en sus detalles, encontrándose incluso grandes diferencias entre las memorias de Ezquerra publicadas en Portugal en 1.947 y las ediciones españolas ya muy posteriores.  La última versión del jefe de la Unidad llega a afirmar hechos tan difíciles de creer como que Hitler le recibió en persona para otorgarle la Cruz de Caballero y la nacionalidad alemana, o que fue requerido por el general Krebs para acompañarle a parlamentar con el Estado Mayor soviético durante el cerco de Berlín.

Dejando a un lado este tipo de adornos curriculares y los intereses particulares que subyacen en las distintas versiones de los supervivientes, lo cierto es que investigadores de acreditado prestigio españoles, alemanes, anglosajones y franceses (Fernando Vadillo, Carlos Caballero, Werner Haupt, Ernst – Günther Schenck, George H. Stein, John Scurr, Gerald R. Kleinfeld, Lewis A. Tambs y Saint – Loup entre otros muchos) confirman el papel destacado, aunque evidentemente sólo testimonial, que jugaron estos doscientos SS españoles en la defensa de las ruinas de Berlín.

Muchos de los combatientes españoles en Berlín eran veteranos que habían servido en Rusia en las filas de la División Azul

 

Empezando por el principio, recordaremos brevemente que el aragonés Miguel Ezquerra, antiguo teniente de la División Azul, cruzó la frontera con Francia por Irún para servir sucesivamente a los alemanes en unidades menores de las SS en tierras francesas, en misiones dirigidas sobre todo contra guerrilleros españoles que combatían en la resistencia francesa en aquellos últimos meses de la ocupación alemana.  Ya con el grado de Sturmbahnführer (comandante), estrechamente apoyado por el general Faupel, director del Instituto Iberoamericano (entidad motor de las relaciones alemanas con España e Iberoamérica) y ex-embajador germano ante Franco, recibe a finales de 1944 plenos poderes para reclutar españoles con destino a una nueva unidad autónoma de las Waffen SS.  Los puntos de reclutamiento serían los cuarteles tiroleses de la Wehrmacht (sobre todo Stockerau), las filas de la División SS Wallonie y la Organization Todt.

Los mandos alemanes habían llegado por fin a la conclusión de que los problemas operativos y disciplinarios ocasionados por los voluntarios españoles se debían a que no formaban agrupaciones independientes con mandos propios.  Ante dicha coyuntura el Estado Mayor del Obergruppenführer Berger, jefe de reclutamiento de las Waffen SS, tomó la iniciativa de crear un cuerpo genuínamente español, por pequeño que fuera su tamaño, considerando a Miquel Ezquerra como al oficial idóneo para comandarlo.

Se llegaron así a reunir en Potsdam, en poco tiempo, a unos trescientos hombres, bautizándose presuntamente al grupo como Einheit Ezquerra (Unidad Ezquerra) y estructurándose en tres compañías.

Tras unos meses de inactividad a mediados de abril de 1945 llega la orden de entrar en combate, dividiéndose la fuerza en dos grupos, a pesar de la oposición de su comandante.  El más pequeño, la compañía mandada por Pedro Zabala, es enviado a los Alpes, donde el Alto Mando Alemán se propone crear un inexpugnable recinto defensivo, aunque parece ser que nunca alcanzaría su destino.

Las dos compañías restantes se dirigen a Berlín (en una entrevista concedida en 1.982 a Javier Nart para la desaparecida revista Intervíu, Miguel Ezquerra mantiene que antes participaron en los combates de Stettin, lo que no se menciona en sus libros) para defender la capital del próximo ataque soviético, mientras que en Potsdam permanecerán para continuar las labores de intendencia dos docenas de hombres.

Una de las secciones llegadas a la estación de Anhalter en Berlín, en concreto la del alférez Ricardo Botet Moro, pierde también pronto contacto con el grupo principal, continuando la lucha por su cuenta, mientras que los demás toman posiciones en el segundo anillo defensivo, alojados en un cuartel del temible S. D. (Servicio Secreto de las SS).

Cuando los hombres de la Einheit llegan se está produciendo un éxodo masivo de trabajadores españoles desde la capital del Reich y, gracias a la incansable labor de Gonzalo Rodríguez del Castillo desde la embajada fueron despachados fuera de la capital varios centenares de ello (200 sólo entre los días 12 y 16 de abril), a pesar de los intentos de Ezquerra por retenerles en su Unidad.

Ante el avance ruso la base de operaciones española es trasladada a la planta baja del Ministerio del Aire, llegándoles la noticia de que, en Potsdam, los compañeros que habían permanecido allí, junto con una sección armada de trabajadores compatriotas, han sido aniquilados.

Comienzan a partir de aquí los combates sin descanso, en los cuales los de Ezquerra van cayendo uno a uno en la Möritz Platz, donde se les agregan hasta el final un grupo de letones de la 15 División SS y algunos belgas.  Retroceden por la Belle Aliance Platz, el Ministerio de Propaganda, la Potsdamerplatz …

El día 28 de abril la Unidad se ha dividido ya en grupúsculos que han perdido todo contacto entre sí, replegándose cada uno como puede hacia la Cancillería a través de la Wilhelmstrasse, de la Friedrichstrasse, de la Alexanderplatz, incluso haciéndose fuertes algunos de ellos fuertes en los propios jardines de la Cancillería, junto al Führerbunker.

Según algunos testimonios, en la noche del 1 al 2 de mayo los pocos soldados que permanecen con Ezquerra, junto con un heterogéneo grupo de fuerzas (franceses de la División Charlemagne, letones de la 15 Division SS, niños de la Juventud Hitleriana, submarinistas, …) intentan por última vez romper el cerco ruso por la zona noroeste.  Avanzan en principio por los túneles del metro entre Wilhelmsplatz y Friedrichstrasse, produciéndose una auténtica carnicería en los puentes del río Spree, aunque logran cruzarlos llegando finalmente hasta el bunker de mando de las SS en la estación Stettiner Banhof, donde Ezquerra es capturado el día 2 de mayo.

Grupos aislados siguieron luchando como francotiradores hasta que fueron acribillados por los rusos o hasta que lograron escabullirse en medio de la confusión reinante, como pudo hacer el mismo Miguel Ezquerra días después de su captura.

Los soviéticos fusilaban sistemáticamente a todos los SS extranjeros que capturaban y sólo alguno de ellos como el alférez Lorenzo Ocaña logró sobrevivir a un cautiverio de nueve años antes de regresar a la patria.

Publicado en Historia.