El escudo de la División Azul

Texto de Gregorio Torres Gallego, extraído del libro Militaria de la División Azul (Galland Books)

El uniforme utilizado por los voluntarios españoles durante la campaña de Rusia entre 1941 y 1944 tan solo se diferenciaba del que usaban sus camaradas alemanes por el parche que, con los colores nacionales y la leyenda “ESPAÑA”, llevaban cosido en la manga derecha de las guerreras. Es por ello la pieza más cotizada y buscada por todos los coleccionistas de militaria de la Blau.

El mencionado parche de tela que portaban cosido en la manga se enmarcaba en la reglamentación del Alto Estado Mayor alemán surgida en los meses siguientes al comienzo de la invasión de la Unión Soviética, cuando surgieron en muchos países europeos, ocupados o no por la Wehrmacht, unidades de voluntarios dispuestos a combatir al comunismo ruso. Dicha normativa especificaba que todos los extranjeros que vistiesen el uniforme alemán deberían identificarse mediante un escudo de tela, de unas dimensiones aproximadas de 70 milímetros de alto por 65 de ancho, que habrían de llevar cosido en la manga derecha de las guerreras y abrigos del uniforme, mostrando como motivo principal los colores de la bandera del país correspondiente, sobre los cuales figuraría escrito en mayúscula, en letras blancas o amarillas, el nombre de dicho país escrito en su propia lengua, en nuestro caso, lógicamente “ESPAÑA”. El tipo de escudo escogido fue el que en heráldica se denomina “polaco”, con suaves escotaduras en ambos lados y arabescos en su parte superior. Mi amigo Angel González Pinilla, quizás el mayor experto que existe sobre la militaria de la Blau, en su artículo División Azul. Distintivos de Nacionalidad, publicado entre las páginas 26 y 34 del número 38 de la Revista Eurouniformes (diciembre 2006-enero 2007), indica que el distintivo español se introdujo separadamente un mes antes que los demás, mediante la orden Nº 3385/41 del OKH/ChefHRüst u.BdE./AHA fechada el 9 de julio de 1941.

Estos emblemas de tela se manufacturaron en las fábricas alemanas que habían incorporado a sus talleres las máquinas patentadas por la prestigiosa firma BEVo (Bandfabrik Ewald Vosteher), radicada en la ciudad de Wuppertal. Es por este motivo por lo que en el argot de los coleccionistas de militaria de la División Azul se suele denominar “parche BEVo” al distintivo oficial de nacionalidad que usaron los voluntarios españoles en Rusia. Al parecer, las primeras partidas de dichos emblemas, que iban bordados sobre una banda de tela símil de seda, muy fina y de color verde-gris (el feldgrau de los uniformes teutones), pudieran haberse fabricado directamente por los talleres de la empresa BEVo, mientras que los últimos pedidos, que venían bordados sobre una tela de color gris brillante, se le encargaron a la firma Bertran de Metz, según las indagaciones de Angel González Pinilla. Muchos de estos escudos fabricados sobre tela gris, cuyas medidas variaban ligerísimamente con respecto al verde, fueron entregados a los últimos reemplazos de voluntarios tanto de la División Azul como de las Escuadrillas, pero se ha venido pensando tradicionalmente que fueron confeccionados para ser distribuidos única y exclusivamente entre los voluntarios españoles que sirvieron en la Luftwaffe, por aquello de que el fondo gris, que en realidad no quedaría a la vista una vez cosidos, era más aparente para los uniformes azul-gris de las Fuerzas Aéreas alemanas.

En la ilustración podemos ver el reverso de un ejemplar del parche de fondo gris y otro de fondo verde. La observación detenida del reverso es la única manera de distinguir un original de las copias más sofisticadas

Mucho se ha hablado también de la existencia de un emblema divisionario fabricado por el procedimiento de serigrafía o impresión de tinta sobre tela de fondo blanco, con el mismo diseño que los anteriores pero con las letras también de color blanco. A fecha de hoy nada hay claro sobre ellos y aun está por demostrarse fehacientemente que se fabricasen y utilizasen durante la contienda.

El emblema BEVo era entregado a los voluntarios junto con los uniformes y el equipo alemán, en tiras con dos o tres parches consecutivos, que cada soldado debía separar e ir cosiendo por si mismo sobre sus guerreras y sobre el abrigo. Las fotografías de la época muestran a muchos soldados y oficiales que NO llevaban sus escudos nacionales cosidos sobre el uniforme alemán, sin que sepamos exactamente los motivos por los que se descuidó la orden de llevarlos siempre prendidos.

Sobre estos parches se colocaron a menudo insignias metálicas de Falange que, según nos consta, no gustaron a algunos oficiales españoles, que ordenaron a sus hombres retirarlas hasta que el propio general Muñoz Grandes se prendió un yugo en su parche, institucionalizando asi esta costumbre.

Además, muchos voluntarios fueron recibiendo en cartas o en sus viajes de permiso a España escudos artesanales que imitaban el modelo alemán pero añadiendo en muchas ocasiones otros motivos bordados, como la Cruz de Hierro con y sin esvástica, o el yugo y las flechas de la Falange. Estos emblemas, que se han venido conociendo entre los coleccionistas como “parches de madrina”, por haber sido confeccionados en muchas ocasiones por las madrinas de guerra de los voluntarios, se toleraron sin problemas por los oficiales de la Blau, y al parecer los mandos germanos nunca opinaron sobre su utilización.

A su regreso a España, muchos se las arreglaron para retirar de sus guerreras alemanas alguno de los parches utilizados en el frente, antes de devolverlas en los vestuarios del campamento de Hof. Los emblemas así sustraídos se solían lucir cosidos primero en las mangas de sus uniformes de viaje y más tarde en sus camisas falangistas o en las prendas reglamentarias que utilizarían los voluntarios que pasaron a servir en las Fuerzas Armadas españolas, e incluso en cuerpos como la Guardia Civil. Ante esta costumbre, el Ministerio del Ejército acabó por admitir expresamente a finales de 1942 la utilización del citado parche sobre las guerreras españolas. El texto de la disposición que admitía el uso de estos escudos apareció publicado por primera vez en la obra El Servicio de Intendencia de la División Azul, de Ricardo Recio Carmona.

En las décadas siguientes, muchos de los veteranos adquirirían en sastrerías particulares o bien en tiendas de efectos militares otros emblemas de repuesto, confeccionados ya en España tanto industrial como artesanalmente, siguiendo en uso hasta los años ochenta. Muchos ejemplos de parches de postguerra y de madrina aparecen en obras como nuestra Militaria de la División Azul, en Das Heer. Uniformes y Distintivos, de R. Recio y A. González (Agualarga. Madrid, 1996), o en el ya citado artículo de Angel González Pinilla que se publicó en el nº38 de la revista Eurouniformes.

Bonito ejemplar de uno de los denominados parches de madrina utilizado en el frente por un voluntario español

El número de copias actuales, tanto de los parches de madrina como de los emblemas BEVo, e incluso del de fondo blanco serigrafiado (podría tratarse de copias de una copia), ha ido creciendo en los últimos tiempos, perfeccionándose cada vez más su diseño y confección, por lo que el coleccionista ha de estar muy atento antes de adquirir alguno de ellos, siendo especialmente aclaratorio un detenido examen del reverso de cada pieza.

Como curiosidad, comentaremos que en 1944 también se publicó una orden de la Organisation Todt, dedicada a la realización de obras militares en los territorios ocupados por la Wehrmacht, que establecía la utilización de emblemas nacionales en las mangas de los uniformes de servicio del personal extranjero de dicha entidad. Como muchos de los trabajadores eran de origen español, se establecía que deberían de portar un emblema en todo similar al de la División Azul, con la salvedad de que la leyenda “ESPAÑA” iría escrita en alemán (SPANIEN), con un tipo de letra más grueso. No hemos podido localizar ningún ejemplar de este parche, ni tenemos referencia gráfica del mismo en fotografías de época.

 

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