El cuaderno del Capitán Ayudante del Jefe del Regimiento de Artillería de la División Azul

Por Gregorio Torres Gallego. Extracto del artículo publicado en la Revista Española de Historia Militar, nº 75, Septiembre de 2006

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No todos los documentos históricos que se conservan han llegado hasta nosotros escritos en lujoso papel timbrado y estampados con las firmas de personajes célebres y los sellos oficiales de famosas instituciones. A veces un simple cuadernillo de cuartillas sueltas de papel cuadriculado se convierte en una fuente de información de gran interés para el historiador y en una reliquia digna de ser conservada en los mejores museos.

Tal es el caso de una libretita de menos de cuarenta páginas, que se haya bien custodiada en la Academia de Artillería de Segovia pero que hasta la fecha había pasado casi desapercibida para los historiadores y el público en general. Este preciado retazo de la historia de las armas españolas cayó en nuestras manos gracias al coronel Francisco Rodríguez Padrón, quien nos hizo llegar una copia del mismo en formato digital junto con una magnífica reproducción facsímil. Esta preciada pieza de museo se halla hoy expuesta en la vitrina número 5 de la Sala de Estandartes de la citada Academia, precisamente junto a otra de las reliquias que se conservan del paso de los artilleros españoles por el frente ruso: el guión del IV Grupo de obuses.

A primera vista, el documento en cuestión es un conjunto formado por treinta y ocho cuartillas apaisadas de humilde papel cuadriculado, amarillentas por el paso de los años y numeradas a lápiz en su esquina superior derecha. Sus dimensiones son de 14´5 por 20´5 centímetros, y todas ellas, excepto la número diecinueve, están anotadas a lápiz negro o a pluma con caligrafía bien legible, encontrándonos también tachaduras o subrayados realizados con lápices de color rosa, verde y azul con la intención de que no dejasen de ser inteligibles las palabras sobre las cuales se dieron dichos colores. Las anotaciones aparecen por la cara principal, aunque algunas hojas también llevan pequeñas referencias en el reverso. Al principio y al final, a modo de cubierta y contracubierta encontramos dos cartulinas rosadas, llevando la primera de ellas las palabras “Capitán Ayudante” escritas a mano en tinta negra, y un sello circular con el escudo nacional preconstitucional rodeado por el texto “División Española de Voluntarios – Regimiento de Artillería 250” estampado en tinta roja. Todo el conjunto ha sido taladrado con dos agujeros en su lateral izquierdo, con el objeto de poder encuadernarlo con facilidad con un cordel, con dos simples anillas o con cualquier prendedor específicamente diseñado para ello.

El único desperfecto del documento, al margen del propio envejecimiento natural del papel, consiste en una mancha grasienta en la parte inferior de la cubierta.

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Lista de oficiales de artillería en Rusia

La importancia de este cuaderno radica en que las anotaciones que contiene son un listado completo de todos los jefes y oficiales que pasaron por el Artillerie-Regiment 250 de la 250. Infanterie-Division (Spanische), es decir por el Regimiento de Artillería de la archiconocida División Azul.

El listado se estructura en dos partes. En la primera de ellas, que va de la página 1 a la 31, encontramos el nombre y los apellidos de cada hombre, agrupados por grado, siempre de mayor (coroneles y tenientes coroneles) a menor (alférez). Figura también en esta lista el cuerpo de procedencia del oficial, la fecha del paso de frontera o de alta en el Regimiento, el destino, la fecha de baja y la causa de la misma (en caso de caídos en combate se suele reseñar el lugar). En otras tres columnitas, no siempre cumplimentadas, se indica el estado civil (S por Soltero o C por casado), si ha recibido o no heridas en el frente (H por Herido y espacio en blanco en caso contrario) y si ha disfrutado o no de permisos en retaguardia (P en el caso de que así hubiera ocurrido). También hay un espacio final para las observaciones, donde se recogían informaciones complementarias como los ascensos, el cementerio en que quedaba sepultado en caso de fallecimiento, etc. En ocasiones aparecen llamadas o números que son aclarados en el reverso de cada página, y que pueden indicar el lugar donde disfrutó de un permiso (“excursión por Alemania”, “casa descanso en Riga”…), algún destino o misión encomendada (“pasa a E.M.”, “con valija a Berlín”), la fecha o el punto donde resultó herido, o incluso el periodo de estancia en hospital por enfermedad. Podemos encontrarnos muchos nombres repetidos en distintas hojas, como por ejemplo Guillermo Reinlein Calzada, Camilo Vázquez Goldaraz o Ricardo Esquivias Franco, ya que se registraron casos en los que se produjeron ascensos durante el periodo de servicio en el regimiento, sin que ello conllevara la vuelta inmediata a España del ascendido, con lo que el nombre era dado de baja en la hoja del empleo con que llegó a Rusia y se le anotaba otra vez en la correspondiente a su nuevo grado.

Hay que indicar que en este primer listado no sólo se recogen los oficiales artilleros asignados a las unidades menores directamente dependientes del Regimiento, sino que también figuran los que tuvieron como destino las compañías de cañones (siempre la décimo tercera) que alineaban cada uno de los tres regimientos de infantería de la División Azul (regimientos numerados 262, 263 y 269 dentro de la Wehrmacht).

La segunda parte del cuaderno, desde la página 32 a la 38, contiene un listado más simple, donde los oficiales no aparecen agrupados por su grado, sino por sus destinos en el regimiento. Encontramos así una página dedicada a la Plana Mayor Regimental, otra para cada uno de los cuatro grupos de obuses en que se dividió el Artillerie Regiment 250, una más para las tres compañías de cañones de los regimientos de infantería y para los oficiales responsables de los servicios de transporte y municionamiento, y finalmente, una para los mandos artilleros agregados al Estado Mayor de la División. Tenemos que decir que no figura en esta segunda parte referencia alguna a las llamadas “baterías estacionarias” o “estáticas”, que sí aparecen citadas como destino de algunos oficiales en el primer listado. Sin embargo, en la página dedicada al Grupo IV, aparece una misteriosa “Batería Hessen”, que muy bien pudiera ser el nombre con que se bautizó a alguna de dichas baterías estacionarias.

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En estas páginas de la segunda parte figura, junto con el nombre, apellidos y grado de cada oficial, el servicio que desempeñó en la unidad a la que fue destinado (jefe, interprete, pagador, veterinario, transmisiones, capellán, médico, observador…). Todas estas hojas tienen los nombres escritos a lápiz, al contrario de los que encontramos en la primera parte del cuaderno, ya que, conforme los oficiales eran relevados, sus nombres eran borrados y se escribía en el hueco resultante el del oficial que ocupaba su puesto.

Imaginamos que el Cuaderno fue cambiando de manos durante los más de dos años de permanencia en el frente de la División Azul. Quizás comenzó a redactarse en el campamento bávaro de Grafenwöhr, durante los días en que los voluntarios españoles estuvieron recibiendo instrucción acelerada antes de dirigirse al frente. No hay duda de que fue anotado por los sucesivos capitanes que ocuparon el cargo de Ayudante del Jefe del Regimiento de Artillería. Por ello su primer propietario debió ser Don José Luis Repiso Conde, que se incorporó a la División en el momento de la creación de la misma, ocupando plaza el 14 de julio de 1941. Antes de ser relevado el 1 de agosto de 1942 debió traspasárselo, junto con la demás documentación oficial obrante en su poder, a Don Alfonso González-Conde Borbón, un capitán llegado a Rusia el 12 de junio de 1942 que fue ascendido durante su servicio en el frente a comandante, volviendo a España el 2 de julio de 1943. Según las propias anotaciones del cuaderno, hasta la disolución de la División Azul en noviembre de aquel mismo año, su puesto lo ocuparía Don Víctor Castro Sanmartín, quien se convirtió en el ayudante del último jefe del Regimiento, el teniente coronel Don Manuel Morato de Tapia, después de haber mandado durante más de nueve meses la 8ª Batería del Grupo III.

Ignoramos cuales serían después los avatares sufridos por este cuadernillo, pero lo cierto es que acabó en los estantes de la Academia de Artillería de Segovia, donde por fortuna está hoy a buen recaudo, esperando a los investigadores que puedan extraer de sus páginas la rica información que contienen.

Ojalá que, al desvelar la existencia del viejo y amarillento cuaderno que aquí hemos presentado a nuestros lectores, alguno de los numerosos investigadores especializados en la historia de la División Azul se anime, por fin, a estudiar en profundidad el importante papel desempeñado por la artillería en la aventura que protagonizaron las armas españolas en las lejanas estepas de la extinta Unión Soviética hace ya más de sesenta años.

Nota. Queremos expresar nuestro agradecimiento a los coroneles Don Manuel Vázquez Mateos y Don Francisco Rodríguez Padrón, así como a la Academia de Artillería de Segovia, por las facilidades dadas al autor para la redacción e ilustración de este artículo.

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Publicado en Historia.